El inesperado ¿amigo? de la Reina Isabel

En la madrugada del viernes 9 de julio de 1982, Michael Fagan un irlandés desempleado que recientemente abandonaba un hospital psiquiátrico de Brixton, entra en la habitación de la reina Isabel y charla "amistosamente" con ella durante 10 minutos.


Ustedes se preguntarán... ¡¿Cómo pudo pasar eso?!

Efectivamente, las normas de seguridad del  palacio de Buckingham son sumamente estrictas y rígidas, pero no siempre fue así. Michael Fagan era un hombre complejo, estaba deprimido y desempleado, su mujer le era infiel y tenía problemas con sus cuatros hijos. Cansado de su vida decide tomar cartas en el asunto y cortarse las venas con una botella rota. Frustrado en su intento de suicidio es ingresado en un psiquiátrico del que no tarda en salir. 





     Cuentan que durante una noche de whisky, Michael caminaba en las oscuras calles de Londres, cuando escucha voces que le decían que debía conocer a la Reina, hablar con ella, contarle sus penurias y hacerle conocer su desdichada vida,ella era una dama seguro le entendería y ayudaría.


     Animado por estas voces, Michael escala la verja del palacio y entra en el patio de la residencial real, donde ningún guardia se percata del incidente, recorre el edificio y entra por una ventana abierta, en una sala donde había una antigua -y valiosa- colección de sellos del rey Jorge V, sin embargo él lo ignora, no era su objetivo, él solo quería conocer a la reina. Sale de la sala y vuelve a entrar en el patio, donde escala al segundo piso, entrando en la sala de seguridad personal de la reina. Afortunadamente para él estaba vacía.



    Sale por los pasillos y empieza a explorar el palacio, observando y admirando los antiguos cuadros, los hermosos detalles de las paredes y los preciosos objetos, su inmensa curiosidad le produce un corte en la mano con un cenicero. Su sangre le sigue en su exploración. 


    Finalmente, llega a una habitación, los platos de comida para perros dieron a entender a Fagan de que estaba ante la habitación de la reina. Finalmente había logrado su objetivo, solo restaba conocer al objeto de sus fantasías. 


     Michael Fagan ingresa a la habitación de Isabel II en horas de la madrugada, abre una cortina y se sienta en una esquina de la cama de la reina, ante los atónitos ojos de ésta. Isabel mantiene la calma, toma el teléfono y llama a una operadora para que advierta a la policía, mientras habla con Fargan sobre sus problemas maritales y la coincidencia de que ambos tienen cuatro hijos. 



     A lo largo de diez eternos minutos, donde Isabel se intenta comunicar con su camarera y la seguridad personal del palacio, sin obtener respuesta. Mantiene una conversación con un desconocido cuya mano mancha sus sabanas de sangre. Finalmente, entra una de las camareras y atónita por la presencia del intruso advierte a todos en el palacio, donde reducen a Fargan. La policía llego doce minutos después.

     Está demás decir el revuelo que ocasionó el incidente, afortunadamente Fagan no tenía intenciones de dañar a la reina, de la que expreso estar enamorado después.

     ¿Las consecuencias?, la renuncia del jefe de seguridad, la indignación de los ingleses y mejoras en la seguridad del palacio.



Michael Fagan fue acusado por allanamiento de morada y siempre será recordado como el intruso del Palacio de buckingham.

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